El denim es una tela de algodón tejida en sarga, lo que le da esa línea diagonal que se ve y se siente en la superficie de la tela. En el denim clásico, los hilos de urdimbre, los que corren a lo largo, se tiñen con índigo, mientras que los hilos de trama, los que corren en sentido transversal, quedan sin teñir. Por eso el denim se ve azul por fuera de la prenda y más claro por dentro.
A la hora de elegir unos jeans, el denim se suele describir por tres cosas: su peso en onzas por yarda cuadrada, la dirección del tejido y si se ha lavado antes de la venta. El denim más ligero, entre 10 y 12 oz, se siente suave y flexible desde el principio, mientras que el denim más pesado, por encima de 14 oz, es más rígido al principio y tarda más en suavizarse con el uso. Saber esto te ayuda a imaginar cómo se sentirá un pantalón una vez que lo hayas llevado puesto varias veces, y no solo la primera vez que te lo pruebas.
El denim también varía según su acabado. El denim crudo no se ha lavado tras el teñido y se desgasta siguiendo tu propio patrón de uso, mientras que el denim prelavado empieza más suave y más cercano a su aspecto final. Para un recorrido completo por las distintas opciones de tela y qué conviene a cada tipo de jeans, consulta nuestra guía del denim.